Y cómo dice la canción… tengo una deuda con la suerte.
La suerte, que te puso en mi camino,
o quizás a mí en el tuyo, quién sabe.
La suerte, que me entrega tu cuerpo y tus caricias,
que me empuja a perderme entre tus besos,
que me envuelve en las canciones que me cantas,
que me regala tus síes, tus noes, tus silencios.
La suerte, que nos mantiene en este vuelo,
que convierte arena en etéreos castillos,
que transforma ilusiones en realidades
y la realidad en inmersiones en abismos.
La suerte, que nos ata a este presente,
que nos regala momentos y se inventa principios,
que no sabe de finales, que no conoce límites,
que nos desequilibra y nos mantiene en equilibrio.
La suerte, que te puso en mi camino,
O quizás a mí en el tuyo, quién lo sabe. (Otro día ñoño... será la proximidad de las vacaciones...)