martes, 7 de julio de 2009

The last Moonwalk

Recién terminado el homenaje que ha tenido lugar en los Ángeles para despedir a Michael Jackson (y aún mosqueada con los dos canales de TV que lo han emitido en directo por los continuos y eternos cortes publicitarios), no he podido evitar escribir este post y dejaros a modo de despedida la que para mí es, sin duda alguna, la mejor actuación de Michael en toda su larga carrera musical.

1983. Tributo a los 25 años del sello discográfico Motown.

Michael solo en el escenario. Sin más artilugios. Sin trucos de magia. Sin fuegos artificiales. Sólo Michael, un sombrero y un guante blanco de lentejuelas.

Suena Billie Jean.

Y los pies de Michael se deslizan en un movimiento casi imposible que desde entonces sería conocido como "Moonwalk".

Michael Jackson en estado puro. Sólo él, la música y el Moonwalk.

Bye, bye, Jacko.





lunes, 6 de julio de 2009

La danza de las mil manos

En internet uno puede encontrar absolutamente de todo. En ocasiones, auténticas maravillas. Y creo que lo que podemos ver en este video lo es, sin duda alguna.

Se trata de una danza, la “Danza de las mil manos”, al parecer una danza que invoca la bodhisattva (que según la orientación budista bien puede ser un discípulo de Buda o una evolución histórica del propio Buda previa a su iluminación) Guan Yin, que es la bodhisattva de la Compasión (Guan Yin significa “la que oye el llanto del mundo”). Guan Yin es la imagen de una madre protectora y compasiva, que responde a la solicitud de ayuda con su compasión y misericordia.

Esta danza es de una incuestionable belleza. Las 21 bailarinas se mueven de manera tan sincronizada que en muchos momentos parecen una sola.

Pero lo más increíble de este video es saber que las 21 bailarinas que la llevan a cabo son sordomudas, y que ejecutan la danza siguiendo las señales de sus entrenadores (a los que se puede ver en algún momento del video en los laterales de la imagen).

Espero que la disfrutéis tanto como lo he hecho yo.


domingo, 5 de julio de 2009

El dios de las pequeñas cosas


Algunos lo llaman destino, otros lo denominan suerte, hay quien lo llama magia.

Algunos no creen que exista, otros lo intuyen pero no aciertan a entenderlo.

Pero yo sé que el dios de las pequeñas cosas existe.

Porque sólo su esencia puede hacer que un segundo se convierta en una eternidad.

Porque es la única explicación a la forma en que me mira, día tras día.

Porque su presencia es lo único que explica cómo un olor, una caricia, una sonrisa, permanecen vivos en nuestra memoria años y años después de haber sido percibidos.

Porque sólo en su realidad se concibe la ilusión, la necesidad, la búsqueda constante, la persistencia, la inconsciencia, nuestra propia y efímera existencia.

Existe, y es el dios que convierte las pequeñas cosas en grandes momentos.