martes, 30 de junio de 2009

SÓLO IMAGINA


No fue por lograr el éxito.
No fue por reconocimiento.
Ni siquiera fue por afán de superación.
Sólo fue por amor.

(Cualquier otra palabra sobra)

lunes, 29 de junio de 2009

EL VERANO COMIENZA LA NOCHE DE SAN PEDRO


Ocurrió hace quince años, quizás dieciséis… Una noche de San Pedro.

En un pueblo del norte, un pueblo de calles estrechas, empinadas escaleras y casas de colores que parecían colgadas sobre el puerto. Un pueblo de aroma marinero, de gentes amables de voces alegres.

Un pueblo que celebraba sus fiestas grandes. Un pueblo reunido en una plaza para escuchar L´Amuravela que, como año tras año, siglo tras siglo, comenzaba así:

En el nombri de Jesús
y la Virgin Soberana,
vou ichar l'Amuravela
comu San Pedru asperaba.

Entre el gentío había una niña, de unos quince años, quizás dieciséis. Perdida entre la multitud y sin entender una palabra de pixuetu, en lugar de escuchar sólo buscaba. Buscaba una cara, buscaba unos ojos. Le rogaba a las xanas (esas pequeñas hadas que acababa de conocer) que lo trajeran hasta ella.

Y sus ruegos fueron escuchados y allí, en el puerto de Cudillero, oliendo a mar y a fiesta, sus ojos verdes se reencontraron con aquellos ojos negros. Era un guaje de unos catorce años, quizás quince. Él le guiñó uno de esos ojos negros y, sonriendo, desapareció de nuevo entre la gente.

El día se hizo largo. Hasta que el mar se tragó el sol y el día se transformó en noche. La noche de San Pedro. La noche mágica en que, desde entonces, comienza el verano.

Se encontraron de nuevo a la puerta de la Iglesia de San Pedro. En el revuelo de las risas aún infantiles, con la música de la verbena como banda sonora de la escena, él se acercó a ella y cogiéndola de la mano la condujo por las escaleras que hay tras la iglesia, hasta uno de los miradores. Y mirándola con aquellos ojos negros dijo, susurrando: “Hola niña”. Ella respondió con un hilo de voz, “hola guaje”. Y entonces él la besó. Con esos labios adolescentes, que sabían a fiesta y a mar.

Y a aquel siguieron muchos besos aquel verano. Besos de risas y playa. Besos de arena y miradores. Besos de olas y sueños. Besos de xanas y praderas. Besos de verano y de juventud.

Y el verano acabó con un corazón de plata dividido en dos mitades, una mitad reflejada en unos ojos negros. Otra mitad en unos ojos verdes. Dos pares de ojos que lloraron el final de un verano que, sabían, nunca volvería a repetirse.

Y desde entonces, el verano comienza la noche de San Pedro.


viernes, 26 de junio de 2009

WHO´S BAD?


Le conocí cuando yo tenía 13 años, allá por el 90. Yo era una preadolescente curiosa. Él tenía 31 años. Era guapo. Me parecía guapo. Se dedicaba a la música. Llevaba haciéndolo desde que era un niño. Se llamaba Michael Joseph. Todos le conocían por Michael Jackson, Jacko o el Rey del Pop.

Recuerdo que lo primero suyo que escuché fue el album Bad, que por aquel entonces aún sonaba en las emisoras de radio. Encontré una cassette en el hotel de mis tíos y me la llevé a casa.

Recuerdo que no podía parar de escuchar aquella cinta. No sólo el Bad o Smooth Criminal, cuyos videoclips son auténticas obras de arte. Me apasionaron Dirty Diana o Man in the Mirror.

Entonces no había Internet. Sólo radio, algunos programas musicales en la tele y revistas como la Superpop. Yo no paraba de escuchar aquella cinta, me aprendí cada canción, cada palabra…

Y comencé a seguirle, a buscar otros discos. Me encantó Off The Wall, sobre todo con “Don´t stop till you get enough”, también con “Rock with you”. Pero cuando ya me volví loca de remate fue al descubrir Thriller. Yo sabía que existía, quién no conoce Thriller, pero desgranar cada canción de aquel disco fue un verdadero placer, las potentes Thriller, Beat it (con el increíble solo de guitarra de EddieVan Halen, quien por cierto, cuando recibió la llamada del productor Quincy Jones, no se creyó la oferta) o Billie Jean, se mezclaban con canciones tan divertidas como The Girl is Mine, a duo con Paul McCartney.

Fue una época de auténtica fan. Empapelé las paredes de mi habitación con posters suyos, le llevaba al colegio en mi carpeta, y me pasaba el día escuchando su música en mi walkman, viendo sus videos… Conocía cada anécdota, estaba siempre enterada de su última aparición, intenté el moonwalk sin éxito alguno, me relacionaba (por correo, no existía el mail ni los teléfonos móviles) con otros fans. Además de su música admiraba su contribución a causas benéficas, no en vano él es la persona que más dinero ha donado a causas benéficas. Quién puede olvidar el éxito We Are The World, escrita junto a Lionel Richie, que reunió a 21 artistas de gran prestigio, y cuyos beneficios fueron destinados a programas para paliar el hambre en Etiopía. Además fue nominado dos veces al Premio Nobel de la Paz.

En fin, mi madre estuvo a punto de llevarme al psicólogo.

Y en el 91llegó Dangerous, precedido por el single Black or White. Volvía el Rey del Pop… A mis 14 años disfruté tanto con aquel disco… Compré los videclips (en VHS), el vinilo (sí, vinilo, quería la portada grande!!!) no paraba de sonar en mi cuarto… Aunque las canciones más conocidas son Black or White (el video de las caras, con Slash de Guns ´n Roses a la guitarra), Dangerous o Remember the Time (el vídeo ambientado en el Egipto de los faraones, con Eddie Murphie y Magic Jonson y la modelo Iman), mis favoritas siempre fueron “In the closet” (hipnótico video con Naomi Campbell) y la megabalada Who is it.


Además contenía otra canción, tipo We Are The World, que se llamaba Heal The World, canción que fue grabada en castellano por un grupo de unos 200 fans, en Barcelona en el verano de 1993. Entre aquellos fans, estaba yo.

El Dangerous fue un gran éxito, como lo habían sido todos sus discos hasta entonces. Pero esa etapa fue el inicio de la cara B de su vida. Esa cara más oscura en la que el propio Jacko se perdió. Siempre había sido un poco excéntrico pero en esas fechas comenzó la debacle del Rey del Pop. Su aspecto fue deteriorándose al mismo tiempo que su imagen pública se veía manchada por acusaciones de pederastia (nunca probadas, pero con mucho misterio e incógnitas por medio), por excentricidades relacionadas con su seguridad y con una obsesión por su salud (máscaras, cámaras de oxígeno), que rayaba en la enajenación mental.

Se casó dos veces, una de ellas con la hija del otro rey, el del rock, Lisa Marie Presley. Tuvo tres hijos. Editó tres discos más (History, Blood on the Dance Floor y Invencible), pero nunca volvió a ser el mismo. Su condición de ídolo de la música se había diluido, aplastada por el peso de su vida de degenerado Peter Pan.

A mí me siguió gustando, pero mi pasión adolescente también se diluyó con el tiempo y con las excentricidades. Sigue emocionándome escuchar algunas canciones, aún recuerdo cada letra, pero dejó de ser una obsesión allá por el 93.

En fin, Jacko murió ayer, a los 50 años.
Al principio no podía creerlo.
Me dio pena.
Lloré un poco.